Ámbito Científico-Tecnológico
El Ámbito Científico-Tecnológico cumple un papel imprescindible en la educación Secundaria de las Personas Adultas, ya que la comprensión de sus conceptos y procedimientos proporciona una cultura científica básica, fomenta el interés por comprender el funcionamiento del universo a través del lenguaje matemático que describe las leyes científicas y las relaciones de causa-efecto que lo gobiernan y dota al alumnado adulto de las herramientas necesarias para desenvolverse en un mundo en continuo cambio.
Su desarrollo curricular, conforme al marco competencial de la Ley Orgánica 3/2020, responde a los propósitos pedagógicos de las enseñanzas para personas adultas: en primer lugar, facilitar la adquisición de las competencias clave y de los objetivos en esta etapa educativa a través de la integración de competencias específicas, criterios de evaluación y saberes básicos asociados a áreas científicas y tecnológicas; en segundo lugar, contribuir al desarrollo de competencias para el aprendizaje permanente, concienciando al alumnado de la necesidad de adquirir conocimientos, destrezas y actitudes de manera continuada, de modo que pueda mejorar su empleabilidad, así como proseguir su itinerario formativo a través de la educación formal, respondiendo a los desafíos que, referentes a su mejora personal y profesional, se le puedan plantear.
Además, también deberá favorecerse la dimensión social de la educación de personas adultas, así como las destrezas digitales que permitan su integración en una sociedad cada vez más tecnológica.
Las competencias clave, reflejadas en el perfil de salida del alumnado, se concretan en este Ámbito en sus competencias específicas; están orientadas a que el alumnado adulto aprenda a observar el mundo con curiosidad científica, de modo que se formule preguntas sobre los fenómenos que ocurren a su alrededor, a interpretar los mismos desde un punto de vista científico, a resolver problemas y a analizar de manera crítica la validez de las soluciones, y, en definitiva, a desarrollar razonamientos propios del pensamiento científico.
Las competencias de este ámbito también se relacionan con la incorporación de las tecnologías digitales a los procesos de aprendizaje, la aproximación al desarrollo tecnológico sostenible y el análisis de la conexión de la tecnología con el mundo real. Así, se espera que el alumnado adulto pueda hacer un uso responsable y ético de las tecnologías digitales, y reflexionar de forma consciente, informada y crítica sobre la sociedad digital en la que se encuentra inmerso. Asimismo, cobran especial relevancia la comunicación y el trabajo en equipo, de forma integradora y con respeto a la diversidad, y los elementos socio-afectivos que inciden en el aprendizaje, pues son destrezas que permitirán al alumnado desenvolverse en la sociedad de la información.
El grado de adquisición de las competencias específicas se valorará mediante la aplicación de los criterios de evaluación, con los que se vinculan directamente, confiriendo de esta manera un enfoque competencial al ámbito.
Los saberes básicos recogen el conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes que contribuyen a la adquisición de las competencias específicas. Se han agrupado en distintos bloques, que atienden a las distintas disciplinas científicas que componen el ámbito, y a las destrezas comunes necesarias para la adquisición de las competencias específicas establecidas.
En relación con lo anterior, esta propuesta incluye un primer bloque, el A,: “Destrezas y actitudes en ciencia y tecnología”. Sus saberes, transversales a todas las materias de referencia que componen este ámbito, deberán desarrollarse de manera creciente durante toda la etapa.
En la actualidad, las ciencias biológicas y geológicas son indispensables para comprender el mundo que nos rodea y sus transformaciones, así como para desarrollar actitudes responsables sobre aspectos relacionados con la vida, con la salud y con el medioambiente.En este sentido, los saberes correspondientes a Biología y Geología se han organizado en varios bloques: B, C, D y E, promoviendo el desarrollo personal y social del alumnado.
Los saberes relacionados con la Física y la Química se incluyen en los bloques F y G. En ellos se proponen conocimientos, destrezas y actitudes básicas de estas disciplinas, y se estructuran en sus grandes temas de estudio tradicionales: la materia, el cambio, la interacción y la energía.
Las matemáticas, como actividad humana, están presentes en nuestros quehaceres diarios naturalmente. Su carácter instrumental, y el hecho de que sean fundamentales para la evolución de las demás ciencias, contribuye a que el alumnado conciba el conocimiento científico como un saber integrado y único. Las matemáticas y sus métodos permiten abordar un mismo problema desde distintos puntos de vista y llegar a una solución por distintos caminos, desarrollan la comprensión del error, utilizan continuamente la expresión oral y escrita en la formulación y la expresión de las ideas, favorecen el trabajo, tanto individual como en equipo, y proporcionan herramientas que permiten al alumnado analizar con sentido crítico la información gráfica.
Las competencias específicas relacionadas, que se articulan en los bloques H,I, J y K, giran en torno a dos ejes principales: adquisición de herramientas y procesos matemáticos para la resolución de problemas, y representación y comunicación de dichos procesos.
Los saberes básicos, que constituyen los contenidos propios de la matemática y cuyo aprendizaje es necesario para la adquisición de las competencias específicas, quedan organizados en cuatro sentidos matemáticos: el sentido numérico, el sentido espacial y de la medida, el sentido algebraico y el sentido estocástico.
La materia de Tecnología y Digitalización, cuyos saberes se desarrollan en los bloques L, M y N, es la base para comprender los profundos y rápidos cambios que se dan en una sociedad cada vez más digitalizada y tecnificada.