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En alguna que otra ocasión he hablado de la transformación de Sarah Connor en las primeras entregas de la saga Terminator:
  • En la primera entrega (Terminator, 1984) Sarah Connor era una dulce e inofensiva camarera de un restaurante que era defendida (por un hombre, claro) de un cyborg asesino (también masculino), En el transcurso de la historia Sarah se enamora de su defensor y concibe un niño (varón, por supuesto) que, en el futuro, liderará la resistencia humana en su lucha contra los robots. No hay manera de pasar así el test de Bechdel.
  • En la segunda entrega (Terminator 2: el juicio final, 1991), Sarah Connor se ha convertido en una especie de guerrillera capaz de cualquier acción con tal de salvar a su hijo y ganar la guerra contra los robots antes de que comience. Algo es algo, pero tampoco es que pase el test de Bechdel.
Y ya está, al menos hasta ahora. En la tercera entrega (Terminator 3: la rebelión de las máquinas, 2003) Sarah Connor ya había muerto de cáncer. En la serie de televisión Las Crónicas de Sarah Connor se abre una nueva línea temporal en la que Sarah ha viajado al futuro más allá de la fecha en la que debería haber muerto de cáncer, pero su papel en la trama sigue siendo el mismo que en Terminator 2: madre que protege al futuro hombre que liderará la resistencia.

Todo parecía indicar que el papel de Sarah Connor terminaba ahí y no daba para más, pero en Terminator: destino oscuro se abre otra línea temporal (sí, otra) en la que Sarah Connor ha conseguido evitar el nacimiento de Skynet y no ha muerto de cáncer, pero no ha podido evitar la muerte de su hijo y tampoco ha podido evitar que otra inteligencia artificial (Legión) surja y declare la guerra a la Humanidad. Sarah Connor es ahora una madre vengadora dedicada a cazar terminators. Vengadora implacable, sí, pero sigue siendo madre. Sarah Connor, incluso en pleno siglo XXI, sigue atrapada en su rol de madre de hombres que han de salvar el mundo.

Por eso cuando Sarah conoce a Daniela Ramos a lo más que llega es a suponer que está destinada, como lo estuvo ella, a concebir el futuro líder de la resistencia humana. En su cabeza no cabe la posibilidad de que una muchacha mexicana que trabaja como obrera en una fábrica sea, ella misma y no su hijo, la persona que en el futuro liderará la guerra contra las máquinas. Los tiempos cambian, incluso para Sarah Connor.

Por cierto: ahora sí que pasa el test de Bechdel. Cum laude.
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Last modified: Saturday, 22 April 2023, 8:27 PM