Diseño de Inma P.Nitas para el ODS 4, dedicado a la educación. Se ve a una niña leyendo un libro del que salen un montón de cosas.

Lo del adoctrinamiento y la neutralidad ideológica

Diseño de Inma P.Nitas para el ODS 4, dedicado a la educación. Se ve a una niña leyendo un libro del que salen un montón de cosas.

Decía hace unos días que uno se siente Sísifo cuando se le pide que cargue con algo imposible en su trabajo. Lo del adoctrinamiento y la neutralidad ideológica es una pesadilla recurrente, pero cada vez siento el aliento del bicho más cerca de mi cuello.

El último episodio es que, en Valencia, VOX exige para aprobar los presupuestos la condición de que se vigile al profesorado que presuntamente «adoctrina» violando la debida «neutralidad ideológica». No tengo noticias de que en la tramitación de los presupuestos extremeños se haya pedido algo parecido, pero creo que es cuestión de tiempo que ocurra.

Alguien podría pensar que exagero y pretendo poner el parche antes que la piedra, pero hay antecedentes para preocuparse. Para empezar VOX ya puso, en negro sobre blanco, su concepto de «adoctrinamiento» en el Congreso de los Diputados hace unos años: una colección de temas relacionados con inmigración, diversidad de género y educación afectivo sexual.

Además, en las negociaciones para que VOX apoyase al PP en la formación de gobierno en Extremadura el partido verde llegó a exigir cosas como las siguientes:

  • Derogación de la ley LGTBI extremeña (incluyendo todo el paquete de medidas educativas, claro).
  • Eliminación de la perspectiva de género en el currículo educativo.
  • Rechazo de la Agenda 2030.
  • Rechazo de la inmigración.

De momento las principales concesiones logradas por VOX van en el capítulo de la inmigración por una doble vía:

Y, para terminar, VOX está creando «Consejerías de Desregulación» (se llaman así, no me lo he inventado) para podar lo que llaman hiperregulación (normativas sanitarias y medioambientales incluídas). Así que, a partir de ya, hablar de control sanitario y medioambiental también estará mal visto en el Gobierno de Extremadura.

Si tengo todo esto en cuenta significa que me enfrento a VOX, en mis clases, cada vez que hablo de:

  • Diversidad afectivo sexual.
  • Salud sexual.
  • Discriminación de las mujeres y del colectivo LGTBIQ+.
  • Cambio climático.
  • Contaminación ambiental.
  • Vacunas y otras medidas de control sanitario.
  • Racismo.
  • Contribuciones de otras culturas a la cultura española actual.

Pero es que todas estas cuestiones están en el currículo oficial. No sé cuanto tiempo podremos seguir haciendo nuestro trabajo sin chocar contra el Gobierno de Extremadura.


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