Bandera amazigh: azul, verde y amarilla, con un símbolo del alfabeto amazigh en rojo.

Lo de la españolidad

Bandera amazigh: celeste, verde y amarilla, con un simbolo del alfabeto amazigh en rojo.

No estoy seguro qué significa eso de «ser español» más allá de un reconocimiento administrativo. Si lo relacionamos con «ser hijo de un padre español y una madre española» no creo que exista nadie en este mundo que cumpla semejante condición porque, claro, ese padre y esa madre también (para ser español y española) tendrían que ser descendientes de españoles y españolas remontándonos hasta los tiempos de Adán y Eva (quienes, según la tradición, nacieron y vivieron en algún lugar de Oriente Medio) o hasta los tiempos de Eva, la de la garganta de Olduvay (Tanzania, África).

Cuando me preguntan de donde soy no suelo responder «soy español» (sonaría pedante y/o un poco a coña, y no aportaría a nadie una información relevante). Suelo decir que soy de Zafra, una población de la provincia de Badajoz. Eso sí es relevante.

Veamos… las primeras referencias a la población de Zafra se refieren a la construcción de un castillo en 1030 (hace ahora casi mil años) en la Sierra del Castellar, junto a la población que en 1094 era conocida como Sajra Abi Hassán. Estamos hablando de uno de tantos asentamientos fundados por la población amazigh y árabe del sur de la península. De ahí la arquitectura tradicional de los «pueblos blancos» tan similar a la arquitectura amazigh del norte de África.

Un momento ¿he dicho amazigh?… ¿Y esos quienes son?

Los amazigh o imazighen (creo que amazigh es el singular e imazighen el plural) son una cultura, anterior a la romana, asentada en el norte de África. Durante la expansión del Islam, en la Edad Media, fueron influidos por la cultura árabe (procedente de Oriente Medio, más cercana a la patria de Adán y Eva que a España), pero conservando buena parte de su cultura que, posteriormente, fue transmitida a la población del sur de la Península Ibérica. Actualmente buena parte de la población marroquí todavía se identifica como amazigh.

¿Primera vez que oye hablar de los imazighen? Bueno, es que es más habitual referirse a esta cultura como bereberes, pero ese es un término genérico utilizado para referirse a las culturas no griegas (es decir, bárbaras) del norte de África. La palabra amazigh, al parecer, podría traducirse como persona noble.

Pero volvamos a la historia de mi pueblo: durante doscientos años los amazigh dejaron su impronta cultural en nuestra arquitectura, gastronomía, toponimia, agricultura, folclore y, en general, en nuestra forma de vida. Luego, entre 1229 y 1241, llegaron los visigodos y conquistaron la población, imponiendo sus costumbres.

Pero la cultura amazigh seguía estando ahí: en la arquitectura, en la gastronomía, en la toponimia…

¿Algo más? Ah, sí… Las matemáticas y la ciencia en general. Resulta que la universidad más antigua del mundo es la Universidad de al-Qarawiyyin, de Fez (Marruecos). Fundada en el año 859 llegó a formar a personajes tan influyentes como el papa Silvestre II, que también vivió en Córdoba y Sevilla, lo que le permitió iniciarse en el estudio de las matemáticas y la astronomía. Como papa impuso el uso de la numeración decimal de los países islámicos, y menos mal, porque el posterior desarrollo matemático y tecnológico del que nos sentimos tan orgullosos no hubiese sido posible sin esa imposición de la cultura árabe. El álgebra, por ejemplo, se extendió por las universidades europeas del siglo XVI gracias al libro Compendio de cálculo por compleción y comparación, escrito por Al-Juarismi (780-850), matemático persa (de ahí términos como álgebra o algoritmo).

Me olvidaba mencionar lo del ajedrez… No está claro el origen del juego, pero parece ser que todo empezó en algún lugar de Asia. Los árabes se aficionaron cuando ocuparon Persia y lo trajeron hasta las penínsulas Ibérica e Itálica en torno al siglo X. Roma era, en el siglo XVI, la mayor potencia en ajedrez del mundo… Hasta que llegó allí Ruy López de Segura y derrotó a los principales maestros italianos del momento.

¿De dónde había salido Ruy López de Segura? Bueno, pues de mi pueblo, Zafra. Ruy López nos dejó como legado el Libro de la invención liberal y arte del juego del ajedrez, que sería traducido a varios idiomas y jugaría un importante papel en la difusión de este juego por Europa. Ruy López fue, además, el creador de la jugada conocida como apertura española. Ruy López es, por cierto, el nombre de una fundación que hace unos días fue atacada en Almendralejo con pintadas de STOP INVASIÓN.

Pero sigamos, porque por aquel entonces España, como división administrativa, todavía no existía: existían los reinos de Castilla, Aragón, Valencia, Navarra, etc. El Reino de España nacería, más o menos, a principios del siglo XVIII con la legada de los Borbones, y no se completaría hasta mediados del siglo XIX. La bandera rojigualda es de la época de Carlos III, al igual que el himno nacional (que podría haberse inspirado en una nuba andalusí del siglo XII).

Así que la nacionalidad española tiene, más o menos, unos trescientos años, y es una suma (culturalmente hablando) de componentes prerromanas (amazigh, por ejemplo), romanas, árabes, visigodas y otras. Por razones que no alcanzo a comprender hay quien se empeña en que renunciemos a nuestras herencias amazigh y árabe (y, la verdad, a mí no me quedaría mucho sin eso). Lo de diluir nuestra identidad, usos y costumbres es un concepto que no acabo de entender.


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