
Si hace algunos meses tuve una discusión absurda con alguien que decía que yo usaba libros de texto, y acabé escribiendo un post explicando por qué eso no es cierto, este verano he tenido otra discusión absurda en la que se me recriminaba que usase apuntes… porque eso era de rancios, y una red flag.
Vayamos por partes. El DECRETO 82/2024, de 23 de julio, por el que se establecen la ordenación y el currículo de la Educación Secundaria para personas adultas en la Comunidad Autónoma de Extremadura dice, en su artículo 4 dedicado a Principios pedagógicos:
- De conformidad con lo indicado en el artículo 67.2 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, la metodología de las enseñanzas para personas adultas se basará en el autoaprendizaje y tendrán en cuenta sus experiencias, necesidades e intereses, pudiendo desarrollarse a través de la enseñanza presencial y distancia.
- Con el fin de lograr una mejor adaptación a las necesidades personales de formación y a los ritmos individuales de aprendizaje con garantías de calidad, se impulsará el desarrollo de formas de enseñanza que resulten de la aplicación preferente de las tecnologías digitales a la educación y la elaboración de recursos educativos abiertos.
- En la Educación Secundaria para personas adultas, los principios metodológicos se centrarán:
- a) En una enseñanza competencial, prestando una atención especial a la adquisición y desarrollo de las competencias establecidas en el Perfil de salida del alumnado al término de la educación básica, con actividades contextualizadas y proyectos conectados con las vivencias de las personas adultas, significando la cultura individual y los aprendizajes informales y no formales adquiridos por el alumnado a lo largo de la vida.
- b) En metodologías activas, como el aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje-servicio o el aprendizaje cooperativo, que permiten al alumnado participar en el proceso de aprendizaje.
- c) En el desarrollo de las capacidades de todo el alumnado desde el principio de equidad, garantizando la igualdad de derechos y oportunidades, y la compensación de desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, y se proporcionará una orientación educativa, psicopedagógica y profesional que potencie sus cualidades y dichas capacidades.
La discusión estaba centrada en el argumento de que el aprendizaje debía basarse, como dice el punto 3.b, en metodologías activas, idea que deja obsoleto el uso de libros de textos o apuntes (que son de rancios). Oponerse a ese argumento es una red flag, al parecer.
Veamos… Totalmente de acuerdo en lo que respecta al uso de libros de texto (que no uso desde hace años sin cuento, y respecto a lo que ya hablé en su momento), pero es que el punto 2 dice que Con el fin de lograr una mejor adaptación a las necesidades personales de formación y a los ritmos individuales de aprendizaje con garantías de calidad, se impulsará el desarrollo de formas de enseñanza que resulten de la aplicación preferente de las tecnologías digitales a la educación y la elaboración de recursos educativos abiertos.
Así que ahí estamos, aplicando tecnologías digitales a la educación y elaborando recursos educativos abiertos, con el fin de lograr una mejor adaptación a las necesidades personales de formación y a los ritmos individuales de aprendizaje con garantías de calidad.
¿Y cuales son las necesidades personales de formación y los ritmos individuales de aprendizaje? Para empezar me remito al punto 1, que dice que la educación de personas adultas puede desarrollarse a través de la enseñanza presencial y distancia.
Aquí la cosa empieza a complicarse, porque en el plazo de un cuatrimestre debemos impartir un curso equivalente a lo que un adolescente sin empleo ni responsabilidades familiares recibe en un curso de nueve meses, a un alumnado diverso que es probable que lleve hasta veinte años sin pisar un aula, al que nunca se le dieron bien los estudios, que puede tener problemas con el idioma, que tiene un trabajo y/o un par de criaturas de las que ocuparse y que va a venir a clase cuando pueda o, en el caso del alumnado a distancia, que no va a venir a clase.
Ciertamente hay muchos proyectos basados en metodologías activas muy interesantes, pero cuando pregunto cuanto tiempo hace falta para que el alumnado se acostumbre a trabajar así las respuesta suelen ser algo como «hombre, pues los primeros tres meses van bastante flojos, pero los otros seis meses del curso van muy bien, y en los cursos sucesivos, como ya están acostumbrados, empiezan a trabajar con esta dinámica desde septiembre». Lo de explicar que un proyecto así puede no ser muy funcional en un curso de cuatro meses es, al parecer, una red flag.
Podemos utilizar metodologías activas, especialmente si disponemos de algunos recursos (yo no he tenido un laboratorio en educación de personas adultas hasta el curso pasado, y los medios informáticos solo han empezado a llegar cuando los centros de primaria y secundaria han estado bien cubiertos, por mencionar un par de ejemplos) pero, en cualquier caso, se tratará de actividades sencillas, que requieran uno o dos días como mucho en la mayoría de los casos, y teniendo en cuenta que nunca estaremos seguros de cuanto alumnado habrá en clase ese día.
¿Y entonces? Bueno, pues que no todo son actividades de laboratorio. Y estamos escasos de tiempo, así que si podemos proporcionar al alumnado unos apuntes mejor…
¿Qué pasa si no les proporcionamos apuntes? Ya, bueno. Eso ya lo intenté hace muchos años: prefería que tomasen notas en clase. Sin embargo mi alumnado tenía otras ideas, y buscaba (y encontraba) apuntes del Ámbito Científico Tecnológico en Internet. Los apuntes a los que me refiero eran los del proyecto Avanza, que la Junta de Extremadura publicó en 2008 (hace 17 años) para la educación de personas adultas a distancia. Algunos centros de educación de personas adultas, como el CEPA Antonio Machado (Zafra) o el CEPA Castuera, han ido publicando nuevas versiones de esos apuntes, pero las últimas actualizaciones son de 2021, tres años antes de que se publicase el decreto LOMLOE de educación de personas adultas en Extremadura.
Viendo que mi alumnado, sí o sí, iba a usar apuntes, decidí que lo mejor que podía hacer era proporcionarles yo mismo unos con los que pudiese trabajar. Empecé editando los del proyecto AVANZA y en verano de 2019 decidí cambiar el enfoque y elaborar mis propios apuntes de acuerdo con el currículo vigente entonces y mi propia experiencia. Empecé colgándolos en un blog y, cuando se me quedó pequeño, me pasé a un Moodle. A la versión actual de mis apuntes de ESPA la llamo Proyecto STEAM, y creo que es un material necesario porque:
- Mi alumnado de distancia no puede venir a clase, y solo ocasionalmente (o nunca) puede conectarse a una videoconferencia conmigo. De alguna manera tendrán que trabajar.
- Mi alumnado presencial viene a clase cuando puede, y no todo mi alumnado presencial tiene suficiente hábito de trabajo en el aula y dominio del idioma como el adolescente promedio: necesitan unos apuntes a los que agarrarse.
Me olvidaba: no todo el profesorado de Ámbito Científico Tecnológico es un especialista en ciencias experto en educación de personas adultas. No es raro que a principios de curso (o con el curso ya en marcha) se incorpore algún docente sin experiencia de educación de personas adultas, o de una especialidad que poco o nada tiene que ver con el ámbito en cuestión. He visto a profesoras de Inglés o de Geografía e Historia completando horario con horas de Ámbito Científico Tecnológico, y agradecen unos apuntes para saber por donde andan (yo mismo, de la especialidad de Física y Química, he tenido que dar clases de Ámbito Social). En las Aulas podemos, además, encontrarnos con que una sola persona tiene que atender los tres ámbitos: Científico Tecnológico, Comunicación (Inglés y Lengua Española) y Ámbito Social (Geografía e Historia), y toda ayuda que se le proporcione resultará poca.
Ahora ya pueden llamarme rancio por preparar apuntes.

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