Un rincón del aula de ciencias que estoy montando en mi centro. Pueden verse una bandera LGTBIQ+ inclusiva, una bandera trans, un totebag de Extremadura Entiende, un infinito de neurodiversidad y un par de carteles alusivos a mujeres en la Ciencia.

La ley LGTBIQ+ extremeña no «fomenta un adoctrinamiento ideológico»

Un rincón del aula de ciencias que estoy montando en mi centro. Pueden verse una bandera LGTBIQ+ inclusiva, una bandera trans, un totebag de Extremadura Entiende, un infinito de neurodiversidad y un par de carteles alusivos a mujeres en la Ciencia.

Ayer el grupo parlamentario VOX registró en la Asamblea de Extremadura una propuesta de ley para derogar la Ley 12/2015, de 8 de abril, de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales y de políticas públicas contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género. No voy a entrar a discutir todas y cada una de las razones argumentadas para semejante iniciativa, pero creo procedente aclarar algunas cuestiones relacionadas con los aspectos que afectan a la educación.

Empecemos por lo más burdo. Afirma el portavoz del grupo VOX que las leyes LGTBIQ+ «fomentan un adoctrinamiento ideológico» en las aulas con contenidos que, según VOX, «carecen de rigor científico y sentido común». Como profesor de Ámbito Científico Tecnológico debo decir que no encuentro, en dichas leyes, la «carencia de rigor científico» que el mencionado portavoz afirma, dado que la ciencia reconoce que el sexo no es binario, sino bimodal: no existen dos únicos sexos sino una multitud de caracteres genéticos, hormonales y anatómicos (entre otros) que no siempre coinciden en dos únicas combinaciones, sino en una multitud de ellas, no siendo posible clasificar a las personas en dos únicos sexos. Los modelos sociales que se empeñen en considerar que el sexo es binario se encontrarán, una y otra vez, con que les resulta imposible clasificar de manera clara a las personas intersex, como ya ha ocurrido en casos como el de Imane Khelif, mujer cis acusada de ser trans (procediendo de un país, Argelia, que no reconoce la existencia de personas trans), porque sus características no coinciden plenamente con lo que algunas personas consideran que es una mujer. Si asumimos que el sexo no es binario lo de que el género lo sea se queda sin su argumento principal, así que tampoco.

Respecto al «borrado de la mujer»… pues bueno, el no reconocimiento de mujeres cis como Imane ya es un borrado. Si eso se lo hacen a mujeres cis no es esperable el respeto a la identidad de las mujeres trans. Pero al hablar de «borrado de la mujer» nos salimos del biologicismo y entramos en el concepto identidad de género, que según los Principios de Yogyakarta es la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

Lo más triste es que, en realidad, la administración educativa extremeña ha venido ignorando sistemáticamente la Ley 12/2015 , de manera que ha sido omitida en las normativas sobre educación posteriores a esa fecha, y las medidas planteadas en la «ley trans» nacional tampoco parece que se estén implantando. Todo queda en manos de la buena voluntad de cada docente, porque a la administración ni se la espera.

Por cierto ¿El reconocimiento de las identidades no binarias para cuando?


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